Microrrelatos

NADIE ES PERFECTO

Nadie es perfecto
Foto de Enrique Tamarit Cerdá

Nos citamos en la terraza de Le Métro, en Maubert. Le hice señas cuando la vi cruzar Saint Germain desde la papelería de la otra esquina, aterida de frío, muñeca de porcelana envuelta en matices de una misma tonalidad: cereza la escueta cazadora de cuero y las bailarinas, burdeos las finas medias de punto y el fular, malva el tenue short, el carmín, la sombra de ojos; Carlota, ante el espejo, olvidó el gélido invierno parisino. Cómo rechazar el encuentro con la ninfa, conociendo su inclinación a libar en todas las flores; de otro modo no me habría tomado en cuenta. Durante el rito contenido de los besos convencionales cada cruce de mejillas demoró una vaharada fétida. Balbuceé alguna excusa ininteligible, derribé torpemente alguna silla y me precipité por la cercana boca de metro, escaleras abajo. En el Café de la Comédie, María, mi novia, leía plácidamente; llamé su atención y, al verme, sonrió afectuosa. Luego, rió mi extravagancia de olerle el aliento.

Anuncios

4 comentarios sobre “NADIE ES PERFECTO

    1. Muchas gracias, Mari Carmen. A veces soñamos con lo que no merece la pena, y en cambio no valoramos lo que está cerca. O lo queremos todo y no apreciamos nada. Un abrazo.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s