Microrrelatos

MONSTRUOS

Indolentes, regresaron a la esquina recomponiéndose las ropas, sin inquietud alguna en el ánimo, husmeando como canes el aire frío; nada parecía haberse alterado en la tumultuosa avenida. Palmeándose la espalda unos a otros entre risotadas, convinieron ir a tomarse unas cervezas. En el callejón dejaron una vida rota, una víctima desorientada y perpleja anegada en lágrimas de dolor y rabia, improvisamente autista; quién sabe si para siempre.

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