Microrrelatos

EL REFLEXIVO AGENTE DEL ORDEN

El reflexivo agente del orden
Foto de Enrique Tamarit Cerdá

Fiel cumplidor del servicio, a veces he de ser contundente con la escoria que infesta las calles. El pujante desarrollo turístico de la ciudad favorece, no obstante, algunos equívocos. Así, creyéndolo un mantero senegalés, llevé hasta el callejón (en el que suelo interrogar de emergencia) a un sujeto que resultó ser un turista americano conocedor de algunas artes marciales, y que, asustado por el contexto, me dio una soberana paliza. La serena reflexión se ve favorecida por circunstancias propicias, y ahora me doy cuenta de que muchos malviven por las calles cargando con una historia trágica, aferrados a frágiles expectativas. Sé que al recuperar nuestras rutinas los buenos propósitos no perduran, pero tengo la determinación de tratar con mayor consideración y respeto a toda esa canalla, si salgo de ésta, que no saldré, porque aquel negro cabrón me vapuleó a conciencia y parece que han quedado irrecuperables varias de mis vísceras.

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