Microrrelatos

INFIDELIDAD

A Calixto el desconocimiento no le arruinaba una opinión sobre cualquier cosa (esto es  bastante común). Fiel a esta premisa pensaba, sin fundamento, que a diferencia de la de los hombres, la vida sexual de las mujeres tenía principio y fin, y que siendo precoces en la pubertad también se extinguía pronto en ellas el deseo; a una edad, poco más o menos, que venía a coincidir con (o la incitaba) una segunda adolescencia del hombre. Esto aclaraba, al menos a Calixto, que la naturaleza estaba programada para sincronizar sus apetencias, por lo que su inclinación a coquetear con mujeres mucho más jóvenes que él no era una debilidad de carácter, ni un reflejo compulsivo para detener el paso del tiempo, o para retrotraerlo. Puntual a su última cita clandestina, aspiró profundamente los aromas que se le ofrecían: verdadero café, pan recién hecho, una tersa piel cálida… y sintió que recuperaba una vida. Fue solo un momento.

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