Microrrelatos

DE SÚBITO EN EL ARMARIO

Tras la cena y el espectáculo de travestidos, el grupo aceptó la amable invitación de la casa a una discoteca próxima y, pese a la fatiga, Amadeo descartó declinarla, sensible a la excitante posibilidad de presenciar en lugar tan propicio gestos explícitos de la relación lesbia entre dos de sus amigas, ya desinhibidas por el alcohol. En el tigre se topó con Rubén, objeto de mofa de sus camaradas cuando le mandaron otear aquel antro de ambiente antes de arrasarlo y el ingenuo preguntó que qué clase de ambiente. De no menospreciarse la historia más que cualquier otro conocimiento, su indumentaria de camisa añil cruzada por correajes, pantalones bombachos y botas militares habría alarmado, en vez de pasar por atuendo extravagante. Primero fue la recíproca mirada directa y fugaz y el arrebato, después los mimos en la pista de baile rubricando el fulminante hallazgo. Luego ardió todo lo demás.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s