Microrrelatos

EL SENTIDO DE LA VIDA

Si te meten envuelto en plástico en un frigorífico, es normal que tirites. El temor y el frío atenazaban a aquel grueso filete de solomillo de buey, rosado y brillante, no se ven alimentos así todos los días, sé lo que me digo, que llevo aquí mucho tiempo (a los envases de mayonesa sólo nos miran la fecha de caducidad antes de desprecintarnos). La mayoría de los que salen no regresan, y los que quedan se preguntan angustiados qué les espera más allá de la puerta; algunos aseguran que una vida mejor, pero todos prefieren que se alargue su apática existencia dentro de la nevera. Desde que una croqueta de pollo sobrada sembró la histeria colectiva, el filete, muy impresionado, se fue encogiendo, como para no ser visto. La longevidad lo transformó de forma desagradable, volviéndose viscoso y verde. Finalmente, tras una excitada espera sin objeto, acabó, compacto y seco como un corcho, en el cubo de la basura. Menudo éxito.

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