Microrrelatos

El sobreviviente perplejo

Foto de Enrique Tamarit Cerdá
Foto de Enrique Tamarit Cerdá

Nunca fui noctámbulo, ni sociable. Por el contrario, la inclinación a una vida ordenada y frugal me mantuvo siempre alejado de farras y excentricidades; hasta que ocurrió aquella explosión doméstica a la que, inexplicablemente, sobreviví. Me cuesta comprender qué me impulsó, a partir de aquel momento, a aceptar la perenne compañía de estos seres repulsivos y desgraciados, ansiosos y torpemente persistentes. Resultan en verdad aburridas sus veladas de cementerio y del todo patéticas sus correrías, por decirlo de algún modo, que ellos llaman, ridículamente, “la caza”. Solo en muy contadas ocasiones, cuando alguien, por débil o por despistado o por descreído, se deja atrapar, quizá paralizado por un terror incomprensible, y se desata una orgía de sangre caliente y carne rota y convulsiones, creo sentirme parte de estos que llaman muertos vivientes.

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